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Vacaciones, Experiencias y Storytelling.
Me voy de vacaciones. Realmente no son unas vacaciones, es un periodo de reciclaje. De lectura pausada, de paseos por la playa. De hablar con gente distinta que hacía tiempo que no veía. De pensar locuras. Me voy a vivir experiencias.
En septiembre volvemos a la carga hasta arriba, con la agenda repleta hasta bien entrado diciembre. ¿Cómo puedo permitirme un mes “out” teniendo tanto trabajo? Porque adoro lo que hago. Ferrán Adriá cerraba El Bulli 6 meses, las listas de espera eran de años.
El éxito de Ferrán era cerrar. Era, a pesar de trabajar tanto, seguir amando lo que hacía. Y cerraba, sin importarle el dinero, para volver el año que viene con platos nuevos, ideas frescas, una cocina ordenada…
Cerramos precisamente para eso. Para mantener un periodo introspectivo, investigar cosas, cerrar filas, “limpiar la cocina” y “probar nuevos electrodomésticos” que nos permitan, a la vuelta, hacer lo que hacemos mejor y más cómodos. Cerramos para vivir experiencias.
A menudo me preguntan de dónde salen las aventuras que cuento, las anécdotas, las historias… Storytelling le llaman. Lástima que tengamos que llamar algo en inglés para que la gente lo valore, cuando es lo que llevan haciendo nuestros abuelos toda la vida.
Quizás en eso esté el secreto. Muchos de los gurús del Storytelling te cuentan cómo crear historias. Yo no enseño eso. Me niego. Yo invito a descubrirlas. Puedes contar una buena historia, pero entonces será solo eso. Una historia. Pero cuéntame una vivencia, una experiencia, deja que te brillen los ojos y entonces me habrás ganado. Habrás dejado de ser un actor y habrás conseguido mover mis sentimientos.
Llévame a aquello que has vivido o a aquello que queremos vivir tanto que lo vivimos en nuestra mente.
Cuando niño me dieron dos consejos que sigo a rajatabla: 1. “Al final de un año, al echar la vista atrás, lo importante es que se te venga a la mente algo, rápido, bueno o malo. Si no se te viene nada al instante, habrás perdido un año.” 2. “Vive lo suficiente como para que tus nietos no te vean un abuelo aburrido”.
En todos nuestros programas formativos incluimos una cláusula:
“No aprenderá a dar grandes discursos. Los grandes discursos nacen de la experiencia vital y de las ideas revolucionarias. Nosotros le ayudamos a buscar, analizar, ordenar y contar aquello que piensa y vive. Vivir es cosa suya.”
Sal a la calle, abre tu mente, canta en la ducha, despégate del ordenador, trasnocha, viaja, pasa horas frente al mar, mantén una conversación de las de antes, con pausa, escucha nueva música, duerme, arriesga, corre, aprende algo nuevo, haz algo nuevo, carga tu mochila.
Y este es mi secreto: Las historias que cuento, las anécdotas… salen de vivir experiencias.
Fotografía de Josea Chilia Gómez




